Reflexión semanal
Lista de desprioridades
Una reflexión sobre identificar lo que roba tiempo, desvía la atención y consume energía para enfocarnos en lo verdaderamente importante.

La primera vez que decidí emprender un negocio tenía 20 años. Elegí un producto fácil de fabricar, de moda y con demanda entre los jóvenes y los negocios. Los números en Excel pintaban tan bien que no paraba de hacer planes ni de sumar ideas y líneas de productos adicionales. Le conté a un empresario líder del grupo y, al escucharme, solo dijo una palabra: ¡Enfoque! Inmediatamente entendí el consejo y, aunque eso fue hace más de treinta años, aún recuerdo el libro de Al Ries que me mandó a leer.
Ese consejo es uno de los que con mayor frecuencia guían mis decisiones.
En la Biblia no se usa la palabra “enfoque”, pero el concepto está bien representado en múltiples aspectos. No encuentro pasajes que nos llamen a hacer una lista de prioridades, pero sí que nos invitan a separar lo importante de lo vano, a definir un solo Señor y a deshacernos de los estorbos para correr la carrera.
Usualmente, nuestro estilo para definir prioridades se basa en elegir cuáles de nuestros pendientes o metas son importantes. El resultado suele ser que consideramos que el 80 % de las cosas son muy importantes.
Hoy les propongo un enfoque contrario: separar lo importante eligiendo lo que NO es importante, y no a partir de nuestra lista de prioridades, sino de la lista de las cosas que realmente hacemos. ¡Aquí está la clave: hacer esa lista!
¿Cuántas veces nos trazamos un pequeño grupo de prioridades y, al pasar el día o la semana, nos damos cuenta de que no las cumplimos porque tuvimos que hacer otras cosas? ¿En qué listado estaban?
1. Cosas que hacen perder el tiempo (Redimir el tiempo)
- Efesios 5:15-16: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Un claro llamado a auditar la forma en la que gastamos nuestro recurso más finito: ¡el tiempo!
- Proverbios 12:11: “El que labra su tierra se saciará de pan, mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento.” (RVR1960) Hay una diferencia entre quienes invierten su tiempo en lo que da fruto y quienes tienden al ocio infructuoso.
Aquí tenemos, entonces, el primer listado de cosas que debemos eliminar: ¡las pérdidas de tiempo! Comencemos con las básicas, pero comunes: horas en redes sociales, adicción a las series e, incluso, tiempo dedicado a influencers que no enseñan nada, sino que entretienen.
Pienso especialmente en el tiempo dedicado a atravesar el tráfico de nuestras ciudades. Este tiempo puede ser desperdiciado o aprovechado con audiolibros, llamadas de valor y hasta dictados.
2. Cosas que desvían la atención de lo importante (Mantener el enfoque)
- Hebreos 12:1-2: “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús...” Muestra la estrategia de la “lista de no hacer”. Hace una distinción entre el “pecado” y el “peso”. Un peso no necesariamente es algo malo en sí mismo, pero es una distracción que frena el avance y desenfoca la mirada del objetivo principal.
- Lucas 10:41-42: “Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte...” Un caso práctico de atención dividida. Marta estaba haciendo algo bueno —servir—, pero permitió que esa actividad secundaria desviara su atención de lo verdaderamente importante en ese momento específico.
¿Qué cosas nos afanan y nos turban sin ser importantes? El qué dirán, el afán del mañana, lo que otros logran y yo no... La lista puede ser muy grande, pero la clave está en identificar lo que debe encabezarla.
Si cada mañana pudiera identificar lo más importante que debo lograr ese día... Si cada semana y cada mes pudiera elegir aquello en lo que no quiero fallar... Sin duda terminaría un año muy exitoso.
3. Cosas que consumen la vida y la energía (Soltar las cargas)

- Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Reconoce el desgaste humano (“trabajados y cargados”) generado por obligaciones, afanes o expectativas paralizantes. La invitación es a soltar activamente aquello que agota las fuerzas físicas, mentales y espirituales.
- 1 Pedro 5:7: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” La preocupación, pensar demasiado las cosas y la vana ilusión de tener el control de todo son grandes consumidores de energía interna.
Las ofensas, las humillaciones, las injusticias y, en general, las circunstancias que no podemos controlar, pero que suceden, son cargas que muchas veces nos conviene simplemente soltar, en lugar de luchar en vano por cobrarlas.
Conclusión
Antes de volver a llenar tu agenda, detente y ponle nombre a tres cosas: una que te hace perder el tiempo, una que te distrae de lo esencial y una que consume tus fuerzas. Quizá sea un hábito, un compromiso al que necesitas decir que no o una preocupación que sigues intentando controlar.
Colosenses 1:10 dice que llevemos fruto en toda buena obra. ¿Cómo podríamos hacer esto si llenamos nuestro día, nuestra mente y nuestro corazón con cosas que debemos soltar?
Elegir lo que no voy a hacer es tan importante como elegir lo que sí quiero hacer.